3 Dic

La noche de la ópera en Cali

No importa donde esté, siempre hay una canción de Queen que me recuerda a ti, Ana María. Cuando escucho por completo el A Night at the Opera, ahí estás vos conmigo, y van llegando a distinto paso las memorias, algunas saltando como sabuesos siguiendo un rastro de sangre y otras lentas y cojeando como sin reconocer el camino a casa. Ahí se reúnen todas mis memorias con sólo un par de acordes. Love of my life, you have hurt me. You have broken my heart and now you leave me. El sonido de las chicharras entre los árboles que cantan hasta morir y presagiando la noche en el Valle del Cauca. El calor incesante de las mañanas y las plantas dormilonas que se cierran al tocarlas y que bordean los jardines del parque de la iglesia. El olor dulce y fresco del ladrillo mojado luego de la lluvia de la tarde. La bocina del carrito de la mazamorra y los pandebonos. Los timbales y las trompetas que inundan la calle con la salsa vieja que se parece a un lamento de amor no correspondido. Porque para mí, Ana María, Cali entera sos vos, desde sus cañaverales y sus árboles de mango hasta la última piedra del río Pance. Love of my life, can’t you see. Bring it back, bring it back, don’t take it away from me, because you don’t know what it means to me. Las últimas vacaciones de hace más de veinticinco años están entre los días más felices de mi vida, caminando juntos hasta la quinta, cantando las canciones de Queen y subiendo por las tardes hasta un mirador cerca de tu casa y viendo cómo se extendía esa ciudad mareada de tanto sol, desde la Plaza de Toros hasta los salones de la Santiago de Cali. Todavía en sueños subo a ese mirador y te siento a mi lado, como si el tiempo no hubiera corrido, como si fuéramos apenas un par de fantasmas traspasados por la lluvia y el vapor de la tarde. Love of my life, don’t leave me. You have stolen my heart and now desert me. Cada mañana cuando riego las gardenias que te gustan, te recuerdo desde la soledad de la sangre que nos une, saludándote desde Bogotá hasta esa Cali que vos significas para mí, absolutamente entera, desde sus cañaverales y sus árboles de mango hasta la última piedra del río Pance. You will remember when this is blown over and everything’s all by the way. When I grow older, I will be there at your side to remind you how much I love you.
Prima adorada, mi eterna sultana de las cañas del azúcar y las tierras del ají: I still love you.

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