23 Abr

Cada noche pienso en ti, en el infranqueable muro que nos separa.

Cada noche pienso en ti, en el infranqueable muro que nos separa, que me encadena a mi al amanecer de los vivos y a ti al atardecer de los muertos. Estamos encarcelados en distintas horas del mismo universo, como un sol incapaz de alcanzar a otro. Ayúdame a superar la tormenta, a vadear el río, a contener el aliento y a calmar mi ansiedad de alcanzarte. Sé que me esperas en la otra orilla y que no has soltado las amarras de la barca. Hay fuegos que luego de la primera chispa nunca descienden a la ceniza. Tu fantasma y mi melancolía se abrazan en sueños y permanecen despiertas y azules hasta las primeras luces del amanecer. En ese territorio incierto del sueño te llamo y tu corazón reconoce mi voz. Aquí están los parques brillantes de fuentes de agua y bajo un perpetuo sol de verano, el cielo tiene esa tonalidad perfecta del azul de los días de enero, todavía no ha caído la primera hoja muerta y el cáncer todavía no ha despertado en ninguna célula. En ese territorio compartido del sueño, donde los muertos y los vivos nos hablamos mirándonos a los ojos y es imposible recordar los números y las fechas, estamos tú y yo, durmiendo a la sombra de un árbol y mi corazón palpita dentro de tu pecho. Aquí están las calles recorridas en silencio y proyectan una sola sombra, la casa todavía tiene las puertas abiertas, veo las hileras de los eucaliptos bordeando los Cerros Orientales con un dorado sol de atardecer que hace bermejos los ladrillos de los edificios, la melancolía es un átomo no descubierto y todavía no ha estallado Hiroshima en el centro de mi alma. Ayúdame a superar la tormenta, a vadear el río, a contener el aliento y a calmar mi ansiedad de alcanzarte. Camino este largo valle de la vida con tus cenizas a cuestas, como si fueran puñados de oro, o el fuego apagado de un rey muerto, o las arenas que antes fueron una capilla, o el eco de las palabras de Jesucristo o Buda. No tengo más, son lo único que tengo. Son mi sombra en este desierto y también mi sorbo de agua largamente contenido. Te extraño cada noche Dandy, perro lobo, perro amado, perro vivo, perro fantasma. Infinito perro mío.

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