LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

CENA FAMILIAR

Como un candelabro de cinco velas que agonizan con la respiración de la noche, así se sienta esa familia a comer en silencio cada noche.

Apenas se miran y cualquier palabra estalla en un grito o un plato roto.

Las pocas plantas de la casa están marchitas y el mercado apenas dura porque se daña en cuestión de días.

Como cinco Tántalos, tienen comida, pero viven con hambre; tienen espacio, pero están presos de su rutina y estrés.

Cuando al fin duermen, se escucha en esa casa el incesante rechinar de dientes de cinco bocas, como cinco ratas cavando tumbas en la tierra.

Pobres diablos ellos.

No saben que llevan años habitando una casa vampírica que los consume paciente, como la llama azul que devora la cera en la vela.

 

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