LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

CORAZÓN DE HIDRA

Ingrávido y azul como una llama encendida, así se sienta el demonio a la cabecera de los durmientes, hombres, ancianos, niños, madres o estudiantes.

Acaricia sonriente aquel demonio los cabellos de sus hijos dormidos, mientras murmura antiguas palabras en sus oídos, con una voz más dulce que la miel y más hermosa que la de un ruiseñor.

Palabras que desatan profundos rencores y que entintan de odio cada instante.

Como un oscuro jardinero que con su sangre alimenta extrañas flores en la noche, como un copero que escancia veneno en un oído dormido.

Al amanecer sus hijos despiertan y caminan hacia las oficinas, colegios, universidades y cualquier lugar, con el corazón aguijoneado de ansiedad, furia y espanto, a punto de estallar con todo su veneno como una hidra ante la más suave ola, ante la más inocente palabra.

Media Bogotá está poseída y aún no lo sabe.

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