LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

EL CORTEJO

En el centro de un bosque de eucaliptos y pinos con más de treinta metros de altura, vuela de pie y lentamente una mujer sin rostro y coronada por retorcidos cuernos de cabra, apenas vestida por una bata blanca que deja entrever sus pies muertos.

La siguen en el aire otras veinte mujeres más, ancianas y niñas, de rostro velado y cuernos de todos los tamaños.

Avanza así el espectral rebaño sobre el aire con la parsimonia y elegancia misma de la niebla de Boyacá cuando cubre las tierras negras y los cultivos de los campos.

Al frente de todas y a paso lento, también camina el Oscuro Pastor con su cayado, como rezando una salmodia de suaves chasquidos con su lengua bífida.

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