LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

EL GENIO DE LA BOTELLA

Con las últimas fuerzas, la decrépita bruja exhala una y diez veces más su aliento, conteniéndolo en una botella, cuyo vino tinto se estremece recibiendo todo el efluvio cancerígeno, de pulmones reventados y de un corazón desfallecido.

Antes de subirse a su lujosa camioneta, la mujer ataviada con su abrigo de piel y con cadenas de oro rosado, maldice y escupe una última vez, mientras sella con un corcho la botella maldita que deja visible como una caridad en una calle de la Zona T de Bogotá, rogando que la encuentre pronto algún indigente para calentarse con su vino.

Pobre infeliz quien beba semejante cáliz de enfermedad, pagando con su vida la renovada salud a una bruja que tiembla ante la cercanía de la muerte.

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