LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

EL PARÁSITO

El hombre de unos cuarenta años se mira en el espejo.

Se acerca para confirmar que uno de sus ojos se está decolorando progresivamente.

La semana pasada se rompió una uña, pero tras la carne ya ascendía otra uña de cutícula amarilla como de mulato.

Los médicos le han dicho que no es cáncer, pero igual el cabello le sigue cayendo a puñados en la ducha, aunque hoy ve una ligera brizna de pelo saliendo de otro color.

Lo que más le aterra es que se ha venido encorvando y cada vez su barriga es más prominente y desigual, a pesar que ya casi ni quiere comer y constantemente vomita un líquido blancuzco o transparente, dependiendo de la hora.

Pobre tipo, no se imagina que, desde hace semanas, en su interior crece un parásito espectral que lo habita.

Así como un crustáceo invasor amolda la concha a su horrendo crecimiento.

 

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