LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

EL SILBATO

Como respondiendo a un agudo silbato emitido desde más allá de las estrellas, se levanta de repente la sonámbula de la cama.

Mira con sus ojos blancos la habitación como si fuera una fiera abandonada a su suerte en los patios de un mundo extraño.

Entre sus dientes apretados se escuchan secas y repetitivas letanías de odio, como un manantial hirviendo de agua salitrosa.

Tiembla de pie con todo su cuerpo, apenas igual a un perro rabioso cogido por una invisible y tensa cadena.

Temblando. Temblando.

Esperando solo una nota más del espectral silbato para despedazar a su esposo que duerme sin saber que la espada de Damocles pende sobre sus entrañas.

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