LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

LA ASUNCIÓN

Transcurre la noche en el anfiteatro de medicina de cierta universidad.

Como si fuera un esmerado artesano del horror, una joven estudiante traza pincelazos y garabatea sobre la carne endurecida de un cadáver desnudo.

Prácticamente le tiene tatuado de pies a cabeza, simulando las venas como si fueran cuerdas, los órganos principales y los párpados marcados con letras griegas y en cada centímetro de piel traza una cantidad imposible de números y letras, similar a una tabla periódica.

Es así, como a la orden de un seco aplauso, el cadáver abre dolorosamente su boca y empieza a elevarse unos diez o treinta centímetros sobre la bandeja de plata.

La joven bruja sonríe alborozada y feliz ante el oscuro milagro.

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