LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

LA CIUDAD MUERTA

Desde los postes de luz, un continente de chulos con afilados picos, vigila con hambre a una ciudad de ocho millones de muertos, donde sólo se oye el zumbido de la mosca y el arrastrar de los pasos.

Caminan con sus ojos vacíos tropezando los unos contra los otros, sintiendo como el hambre los inunda desde sus bamboleantes pies hasta su corazón sin sangre.

Los muertos se atestan brutales como hormigas caníbales en altos edificios, en vacías oficinas, en las autopistas, en los puentes, en los parques y en los Transmilenios.

Cabizbajos todos, vacíos de pensamiento y chateando sin parar.

 

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