LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

LA COSECHA

Frente a una pequeña fosa rectangular cavada en la tierra fresca, rodeada de hermosas y coloridas flores de campo, unos humildes campesinos hacen fila en la noche.

Cada uno cargaba en sus brazos un bebé muerto casi azul y con el cuerpo lleno hasta la boca con la ofrenda de sus cosechas.

Algunos pequeños cadáveres estaban llenos de arroz y papa, otros de maíz y guisantes y algunos más de tomate o fresas, pero todos estaban punto de desbordarse a través de los apretados hilos negros con que sus madres les habían cosido sus labios, después de haberlos bañado y vaciado de entrañas previamente.

Cuando cada labriego se agachaba para dejar su ofrenda en la fosa, de paso hincaba la rodilla para besar agradecido la pezuña escamosa de las tres brujas que de pie aguardaban misericordiosas a que terminara el ritual de la bonanza.

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