LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

LA HABITACIÓN

Hay una habitación donde siempre es de noche, sin importar la hora del día.

Entre las rendijas de las cortinas se cuela la luz, pero se detiene contra un impasible muro negro, sin vida y opaco, reduciéndose a una extraña espuma de trazos iridiscentes y de pequeñas y doradas burbujas.

El efecto se parece al del agua cuando golpea contra un dique y regresa arremolinada a su cauce original.

En esa habitación cerrada vive y respira una oscuridad anterior al mundo.

A veces se ensancha y ocupa todo el espacio y en otras, se concentra y adhiere contra una sola pared hasta alcanzar la textura de la piel de un lagarto.

Se alimenta como una esponja de polvo, cal, insectos, hojas y plumas que llegan del exterior.

Hasta del papel de las revistas y recibos que tiran por debajo de la puerta creyendo que allí vive alguien.

Todo le sirve.

Ojalá nunca nadie abra esa habitación maldita.

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