LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

LA LLAMADA

En pleno centro de Bogotá, justo debajo de la catorce, hay un teléfono público desde el que se puede llamar a los muertos.

Con una ligera gota de sangre se marca el discado de la casa donde antes vivía esa persona, y debe ser un teléfono ya deshabilitado para que funcione.

De hecho, sí debe funcionar en algo el truco ya que cada tanto vienen personas de toda índole, hablan por horas con sus seres fallecidos y luego la mayoría se va llorando a mares y otros pocos regresan con una profunda mirada de serenidad.

Lo aterrador es cuando Ellos son quienes nos llaman y el teléfono repica de una forma escalofriante horas enteras esperando a que alguien vivo se atreva a contestar.

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