LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

LA SUERTE DEL AHORCADO

Como si fuera un péndulo, los niños más altos de un pueblo abandonado de los Llanos Orientales empujan de un lado al otro al ahorcado fresco de turno, de izquierda a derecha, de atrás hacia adelante, dejando que las monedas de distintas denominaciones con que habían llenado los bolsillos casi rotos de la chaqueta y el pantalón del muerto, caigan como una lluvia y en desorden sobre la hierba del patíbulo, donde los pequeños las recogen y anotan cábalas con esos números en las hojas rayadas de sus cuadernos escolares.

Con esas combinaciones de números juegan y apuestan en la lotería.

Casi siempre ganan, como si Satán desde la inmensidad velara por los dulces de sus nietos.

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