LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

LA VISITA

– “Papá, allá viene ella…”

– “No la mires hijo, por favor no la mires. Haz de cuenta que ella no existe”.

Le habla en un susurro de voz el papá al hijo, ordenándole silencio mientras el fantasma de la mujer se acerca a la mesa donde segundos antes, ambos tomaban agua de panela con pan.

Con el corazón helado de frío, el hombre ve como el fantasma de ojos vacíos y largos cabellos, esta vez se sienta en el mismo puesto que su hijo, ocupándolo a él por completo.

El rostro lloroso del niño se confunde con el de la muerta, en un siniestro efecto de refracción de la luz, como un insecto contenido en una amenazante gota de agua.

– “No te muevas, hijo. Pronto va a pasar”.

Al cabo de unos largos minutos, el fantasma se levanta como un ciego y regresa a la oscuridad.

Así han vivido estos tres desdichados años enteros.

Ninguno tiene más a donde ir.

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