LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

LAS BRUJAS EN LA CIUDAD

Pobre muchacha.

Cada vez que se acerca un parcial siente que el estómago la mata a patadas y la garganta se le hace un nudo de insoportables cosquillas.

Finalmente termina vomitando, entre aterrorizada y asqueada, un espeso río negro de agujas, orugas y uñas rotas.

Con los ojos rojos y llorosos mira la noche sin saber qué le sucede.

No se imagina que, al otro lado de Bogotá, sus compañeras de universidad se doblan de risa, tomando té y fumando en un pequeño apartamento, mientras clavan agujas, esparcen tierra de cementerio y vierten sangre de sapo sobre una foto suya bajada de Instagram o Facebook.

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