LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

LAS SIRENAS

Hay oscuras riberas del río Amazonas que hasta evitan los pescadores y los indígenas más osados, porque allí se ven las sirenas, acostadas como manatíes sobre los fangales y sonriendo con sus dientes filudos de serpiente.

El canto de arpa infernal que emiten las bocas triangulares de esas sirenas tiene algo que hechiza a los hombres y hasta a las mujeres, despertándoles un hambre imposible de saciar, un brutal deseo de amor que nace desde el estómago mismo, haciéndoles saltar como posesos a las profundas aguas del Amazonas, y nadar a brazadas hasta llegar a ese nido de monstruos.

Luego las sirenas les chupan hasta el tuétano de los huesos y los arrojan a los fangales, como cáscara de arroz luego de la cosecha.

 

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