LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

LEGIÓN

En una perdida y miserable finca de Yarumal hay un hombre poseído por algo muy antiguo que descendió de las estrellas.

A veces sale del destartalado corral para arrastrarse a cuatro patas, sujeto por un fuerte arnés conectado por un cable de acero que se tiempla del tronco de un grueso árbol hasta otro a unos cien metros.

Se mueve pesadamente, con su vientre agigantado por las decenas de órganos, corazones y pulmones que han florecido en su cuerpo, por los muchos demonios que habitan a ese pobre hombre.

Cubierto por costras de lodo y maleza podrida, el desnudo poseído blanquea de dolor sus ojos dejando entrever sus muchas pupilas, como oscuras almejas en una siniestra pecera, mientras entre rebuznos y ladridos, masculla en perfecto latín algunas líneas de Virgilio y Lucrecio.

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