LAS 50 MONEDAS DEL BARQUERO

UNA PAREJA DE INQUILINOS

En esta casa vive un fantasma.

La veo a veces cuando bajo al oscuro patio y extiendo a lo largo una sábana o una toalla, entonces veo sus pies cadavéricos en frente mío.

Otras tantas abro el mueble de la alacena y entre los tarros del arroz, las lentejas y la panela, ahí están sus manos azules y muertas.

Una que otra vez desde el vapor de la ducha de agua caliente, miro su cuerpo roto e infame.

Por las mañanas evito siempre levantarme por la izquierda, ya sé que a mi lado está su mejilla hueca esperándome.

Ya me he acostumbrado a su espanto y ella a mi indiferencia.

A nuestro modo, nos acompañamos en esta casa donde solo vivimos los dos.

Mi mayor miedo es que algún día ella se desvanezca y así, aparezcan nuevos fantasmas a poblar el vacío de esta casa.

error: El contenido está protegido.