TRECE AQUELARRES

LAS NOCHES DEL NUEVO MUNDO

Así caminan los muertos esta noche,

Caminan en la noche como barcos sin capitán,

Como sonámbulos presos de largas pesadillas.

Sobre calles apestadas a sangre, ceniza y lágrima.

Sobre calles taladradas por el zumbido de la mosca.

Sobre calles de Armero, Haití, Boston o Popayán.

Todas serán iguales al amanecer.

Así caminan los muertos esta noche,

Con ojos abiertos como escombros de la carne,

Como pozos donde no desciende la luz de la estrella.

Con las quijadas entreabiertas y secas de sangre.

Como antiguos salvajes cubiertos de incesante pelambre,

Arrastrando las manos con uñas más afiladas que puñales.

Cae la lluvia mientras caminan. No recuerdan el frío o el miedo.

Tampoco recuerdan estar solos o abandonados,

Como barcos sin capitán / como carne sin alma.

El agua atraviesa las ruinas de sus cuerpos,

Como un gastado odre de cuero o una ventana rota.

Así caminan los muertos esta noche,

Temblorosos, decadentes y sin rumbo.

Como sobrevivientes de la luz y la muerte.

Raza invencible, descalza y sin orgullo.

Como harapientos monarcas del Nuevo Mundo.

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